lunes, 17 de noviembre de 2008

“Adiós”

“Tranquila susurra la muchedumbre
Los hilos del viento te trasportan
El aroma de mi pecado ajeno.

Abres la boca incierta
Saboreas el placer
Mirando el subsuelo.

Lástima que tu piel
No pueda degustar
Mi sabor, nunca mas.”

“Psicodélihot”

“Mezclando colores
Junte aromas enredados
Entre los pinceles
Y la trementina
Evocando tú semen
Enjaulado en mi vagina.”

"Mi muso"

“-Basta de escribir- me dijiste ayer
Quien lo diría, que tú serias mi consuelo
Gracias a tus consejos bellos
Y el cambio de careta injerta.

Aquella que sólo usas frente a mí
Con el resto de los mortales
No tienes nada que esconder
Pero tal parece, conmigo sí.

-Dime amigo- responde por favor
-¿Qué me escondes en tu corazón?-
-¿Por cuánto tiempo deseas ocultarlo?-
-¿O te preparas para relegarme?-

Crees y sabes que lo puedes hacer
Pero hay algo que te impide borrarme
No me has soltado por completo
Y sufres por mantenerte en este estado.

-Ves mi vida- no dejo de escribir
Y menos después que te conocí
Eres mi amorío platónico
Siempre presente entre líneas.

Siempre vivirás en mi corazón
De loca poetisa desenfrenada
Marcando mis trazos etéreos
Anhelando volver a verte.

Eres mi muso indolente
Eres mi rebeldía eterna
Aunque sea en letra pequeña
Mantente conmigo, imprudente candente.”

miércoles, 22 de octubre de 2008

“Tribuna de opinión”

“Torbellino de traspaso, todo lo que tengo en el íntimo incierto, ideas, bosquejos, fotografías, contextos y ridículos pensamientos, la blasfemo .La fé.

La memoria que poseo sobre los hombros dislocados que explota con demencia insensata escribiendo depresiones en mi membrana, lo restriego. El llanto.

Sólo por el placer de las cosas, es tan anómalo, es tan fascinante y la veo venir entre los escombros de Dios, la asumo. La muerte.

Carrusel de mil colores, estrépito de padecimiento y exaltación, la deshonra guía el camino, aparece una flecha de desvió, la elijo. La vida.

Necesito conseguir todo, ungir mi discernimiento en aguas sagradas y voltearlo plenamente, un animal degollado, para que no se impaciente, la creo. La Imaginación.

¿Qué mierda, qué hago?, soplos en mis vísceras sé revuelven con ardor de paz, estoy ahogada, entre rejas, me consume. La locura.

La carta con letra añeja escrita con soberbia por entre las líneas del ferrocarril se advierte tu fuerza y presencia no expresada como desearías, la solicito. La esperanza.

Un cerco de alambres punzantes, quemantes gotas de sangre hierven el vientre abierto desde tus cabellos hasta mis pies sedientos, me entrego. El sexo.

No esperaba menos de ti, criatura de indulgente caminar, traspasas las vidas cortando mis venas hilachentas, te odié, te acepté, te amo. El don.

La tensión en demasía, transpirados cuerpos casi inertes sobre el colapso programado por un ser divino, créanlo o no, vida mía, sólo mía. Parir.

Mentiras piadosas entre los arbustos de la inocencia incriminada, maltrechos bastardos que se empecinan en subsistir sin inteligencia racional, lo reniego. El amor.

La convivencia entre mi ser y mi ente es cada vez mas apocalíptica, no sé hasta dónde llegaré, todo puede suceder, lo imploro. El comienzo.”

viernes, 10 de octubre de 2008

“Poema que roba a poema…” (¿Tendrá un Nobel de indulgencia?)

“Retornan mil poemas con estas mismas frases
Se vienen a mi mente dislocada, vociferando
Acusando a mi pellejo de robo sin violencia
Pero con un arma blanca en mi huesudo estornudo
Trastocadas están, mas añejadas no pedían acabar.

Salvo conducto policial se supone que poseen
Estas risueñas grafías, de algunas otras locas
Más que yo, no podía ser, rancia no quería ser
Dando vuelta un esquinazo, moviendo el viento
Escribiendo en un boleto, tomando un aliento terco.

Transitando por sus modales, me retiro al instante
Al darme cuenta del cuento que me arrebatan
Estas ladronzuelas de espejismos ajenos
De almas empotradas, en esos escritos viejos
No se presume que yo era, ¿la cleptómana?

Me declaro inocente, ante mis culpas evidentes
No engaño a un colega, aunque me lo revuelque
Lo encuentre en un orfanato o purgatorio humeante
O también, en algún sanatorio distante, -¿quién sabe?-
Pero estas ladronas, sí me han arrebatado mi sonrisa.

Me han robado el incienso de aquella noche
Las caricias que recibí al amanecer, el beso al despedir
Los recuerdos infructuosos de uno de mis amados
Que entregan material para transformar en psicodélia
Todo lo escrito esta tarde, en este ambientado sitio…

-Valla- digo, que me han jodido”.

sábado, 20 de septiembre de 2008

“Mi cuerpo”

“Mi condena perpetua, desenfrenos encubiertos
Tus deseos y flagelos concretos
En tus recuerdos, en tus manos cortadas
Te incitan hasta el pecado terreno
Suplicando me quede a tu lado eterno.

Piel blanca, transparente y aromática
Suave, ligera, líneas en curvas bellas
Fogosidad sin límite, pero palpable
Amada y odiada por ser como soy
Viviré con el tormento, sin más recelos.

Envidiada y esperada en tiempos insanos
Causando maltrechos a quien me ama
Y decide no tenerme entre sus sábanas
Por motivos erróneos, cargando cruces
Que piensan, evitarán desearme por siempre.

Mis caderas enmarcadas por sus huesos
Envueltas, lujuriosas ellas
Mis senos esculpidos por mi hijo
Marcados pezones me han dejado
Que festejan mis amantes clandestinos.

Mis manos se precipitan hacia su presa
Mis labios besan esta torpeza
Mi boca de frutilla emite quejidos
Que excitan a cual comensal
Hasta que pierden, su valiosa conciencia.

Mis glúteos te encarcelan prisionero
Mi vientre recibe tus quejidos placenteros
Mi trasero recibe tus mimosos golpecitos
Mi vagina penetra tu hombría -¿Perfecta?-
Esculpiendo a mano tus escondidos desenfrenos.

De pie ante tu estampa en la cama
Me contorneo al son de la música
Movimientos que no dejas de advertir
Encandilando tú sombra enajenada
Culpándote por el placer que calmas al verme.

En sus retinas y en sus éticas
Quedaré estampada – ¡Ay Señores!-
Cada noche sedienta y ardiente
No hay clemencia que llore por sus errores;
Mas de recordar mi cuerpo; arden en el infierno.”

“Con ventaja”


“Ay amigo mío, ¿Qué voy hacer contigo?;
Tú me contabas el cuento del lobo, su aullido y la luna;
Con mi ritmo psicodélico, bailaba en las luces de la noche;
Cargando con el vínculo, en busca de otro final sin prejuicios.

Ay amigo mío, ¿Qué voy hacer contigo?;
Tu mismo comenzaste, borrando episodios del cuento engreído;
Me los empezaste a mostrar, con el brillo de tu ojo delatador;
La edición se concentró en tus manos, trazando con licor el escrito.

Ay amigo mío, ¿Qué voy hacer contigo?;
Traspasando barreras indebidas, mi piel se eriza;
Tocando temas indiscretos, el corazón se acelera;
El roce de miradas, provoca el oleaje de mis caderas.

Ay amigo mío, ¿Qué voy hacer contigo?;
Debes pedir audiencia, con la que se cree princesa;
Tienes que llenar una solicitud, sin demora ni rectitud;
Y de príncipe azul para el baile disfrazado, deberás asistir.

Ay amigo mío, ¿Qué voy hacer contigo?;
A medianoche te citaré en el umbral de mi corsé;
Tus pasos insaciables previo a eso, escucharé a lo lejos;
Y tus besos de canela, surtirán el efecto que deseas;
Sin protestos ni lamentos”.